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¿Por qué se les llama poblaciones clave?

Si bien es cierto que el VIH puede afectar a cualquier persona, existen algunos grupos que han sido más afectados por la epidemia que el resto de la población. Las poblaciones clave son aquellas cuyas prácticas las ponen en mayor riesgo de adquirir el VIH como es el caso de los hombres gays y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH), las personas que ejercen el trabajo sexual (TS), las personas que usan drogas inyectables (UDI) y las mujeres transgénero y transexuales (trans). 

En México, la epidemia del VIH está concentrada en estas poblaciones clave, ya que aunque hay personas que no pertenecen a estos grupos que viven con VIH, la mayoría de los casos existentes y de los nuevos casos se dan en las poblaciones clave o en sus parejas. 

Existen también otros grupos de la población que se encuentran en situación de vulnerabilidad ante el VIH, pero cuyo riesgo no es tan alto, como es el caso de las personas privadas de su libertad, las personas migrantes, las y los adolescentes y jóvenes, particularmente las mujeres. Todos y todas deben protegerse del VIH, sin embargo, la prevención debe ser particularmente importante entre las personas que pertenecen a alguna población clave.

Hombres gay y otros HSH

Los hombres gays, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH) son históricamente uno de los grupos más afectados por la epidemia del VIH. Cuando empezó la epidemia en los años 80, se creyó que el virus sólo podía afectar a hombres con prácticas homosexuales, sin embargo después se comprobó que eso era falso. 

La orientación sexual no es la que pone en riesgo al individuo de adquirir VIH, sino las prácticas sexuales. El uso correcto y consistente del condón, acompañado de lubricante a base de agua previene el VIH y otras ITS, sin embargo, debido a la desinformación, el estigma y la discriminación, existen HSH que no se previenen adecuadamente, particularmente durante la penetración anal. 

Actualmente, los HSH son uno de los grupos más afectados por la epidemia ya que se estima que entre un 12 y 17% de ellos podrían estar viviendo con VIH en todo el país. Por esta razón es fundamental que todos los HSH se hagan la prueba de detección del VIH al menos una vez al año y se hagan chequeos regulares de otras ITS, como es el caso del VPH y la sífilis que también son comunes en esta población.

Trabajadoras y trabajadores sexuales

Las personas que ejercen el trabajo sexual (TS) tienen riesgo de adquirir VIH debido a su actividad comercial, sin embargo, a través del uso consistente del condón se puede prevenir el VIH y otras ITS. Al inicio de la epidemia del VIH se estigmatizó a las personas que se dedican al trabajo sexual, pero a la fecha, la prevalencia del virus en el grupo de TS es de menos del 2%. 

En México, las mujeres trans así como los hombres que ejercen el trabajo sexual, tienen mayor riesgo de adquirir VIH en comparación con las mujeres que se dedican a la misma actividad, sin embargo es fundamental que todas y todos utilicen condón en todas sus relaciones para protegerse a sí mismos y a sus clientes. 

La falta de claridad de las leyes en algunas partes del país, hace que las personas que se dedican al trabajo sexual, sean vulnerables a la represión y la extorsión, lo cual en ocasiones impide que puedan llevar consigo condones ante el miedo de ser acusadas de “trata de personas” o algún otro delito, sin embargo es fundamental que existan acciones de prevención del VIH en esta población.

Usuarios de drogas inyectables

Las personas que usan drogas inyectables, como la heroína, se encuentran en riesgo de adquirir VIH en caso de que compartan jeringas o agujas con otras personas. También tienen un alto riesgo de contraer o transmitir hepatitis C. Esto se debe a que existe la posibilidad de que quede sangre en el interior de la jeringa o la aguja y en caso de que se viva con VIH, este se puede transmitir fácilmente a otra persona. 

La prevalencia del VIH entre usuarios de drogas inyectables es de alrededor del 6%, sin embargo cabe mencionar que el uso de estas drogas no es popular en todo el país, sino que se concentra en algunos estados como los que colindan con Estados Unidos (Baja California, Sonora, Chihuahua) así como Guanajuato. Cabe mencionar que tanto hombres como mujeres hacen uso de drogas inyectables. Además el riesgo de transmisión de VIH no es sólo para ellos y ellas sino también para sus parejas. 

Es importante prevenir y tratar la adicción a las drogas, sin embargo, también es importante hacer prevención de VIH entre quienes utilizan estas drogas y no tienen la intención de dejarlas. A estas estrategias de prevención se les llama “reducción de daños” y consiste en intercambiar jeringas usadas por jeringas nuevas, así como brindar terapias de sustitución de opiáceos a través de metadona, para que las personas que son adictas, puedan superar su dependencia.

Personas privadas de la libertad

Los hombres que habitan en centros de reclusión, pueden tener riesgo de adquirir VIH, particularmente si tienen relaciones sexuales con otros hombres o si utilizan drogas inyectables. A pesar de que se encuentren privados de la libertad, los reclusos tienen derecho a la salud, incluyendo la prevención y el tratamiento del VIH en caso de que ya vivan con el virus. La distribución de condones en los centros penitenciarios es importante para evitar el VIH y otras ITS. La prevalencia de VIH en este grupo es de menos del 2%.

Migrantes

Las personas que migran, ya sea en el interior del país de un estado a otro, o hacia otro país, particularmente Estados Unidos, tienen una mayor vulnerabilidad al VIH debido a que se deben adaptar a nuevos contextos, con personas y circunstancias sociales diferentes a las de su lugar de origen. Los hombres migrantes tienen una mayor probabilidad de adquirir VIH en Estados Unidos ya que la prevalencia del virus es mayor en ese país, particularmente en población latina. Las parejas de migrantes en retorno, es decir, aquellos que regresan al lugar de origen, deben tener precaución y utilizar condón para evitar la transmisión de VIH e ITS.

Adolescentes y jóvenes

Tanto mujeres como hombres adolescentes y jóvenes tienen mayor vulnerabilidad al VIH, derivada de la limitada información que pueden tener, así como un menor acceso a servicios de salud o la imposibilidad de tomar decisiones por sí mismos. Los adolescentes y jóvenes que además pertenecen a alguna de las poblaciones clave (HSH, TS, UDI y trans) tienen un riesgo particularmente importante por lo que es necesario garantizar su acceso a los servicios de detección, prevención y atención del VIH y otras ITS. La información científica y completa sobre salud sexual y reproductiva es fundamental para este grupo de edad. En el caso de los adolescentes y jóvenes heterosexuales, el uso del condón es crucial para evitar la transmisión del VIH pero también para evitar embarazos no deseados.

Personal de salud

Las personas que laboran en centros de atención de la salud como clínicas y hospitales pueden estar en riesgo de transmisión de VIH en caso de sufrir algún accidente como podría ser picarse con una aguja usada con sangre de algún usuario cuyo estatus de VIH es positivo o desconocido. En general, las medidas de precaución que toma el personal médico y de enfermería para prevenir la transmisión de VIH son adecuadas, pero si llega a ocurrir un accidente, existe la Profilaxis Post-Exposición, que es un tratamiento antirretroviral que se puede tomar en caso de haber estado en riesgo.

 
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